Qué necesitas:
- Agua tibia
- Sal gruesa
- Toalla
Pasos:
- Llena un recipiente con agua tibia.
- Añade 2 cucharadas de sal gruesa.
- Sumerge los pies durante 15 minutos.
- Sécalos bien y eleva las piernas unos minutos.
Consejos:
- Haz pequeños masajes en la planta del pie.
- Evita agua demasiado caliente.